POBREZA EN MÉXICO ¿POR QUÉ?

Gabriel Quadri, para El Economista

La pobreza en México no es un fenómeno generalizado, menos, su dinámica y distribución. Las diferencias abismales entre entidades federativas deben ser analizadas, si pretendemos entender sus causas con honestidad y confrontarla con eficacia. Muy poco ayudan el lamento  o la histeria culpígena.

Un buen número de entidades fedrativas ha tenido éxito en reducir ambas: la pobreza y la pobreza extrema, de acuerdo a las propias cifras de CONEVAL. Sobresalen Nuevo León, Aguascalientes, Querétaro, Guanajuato, Baja California, Jalisco, Nayarit, Durango, entre otras. No es casualidad, que coinciden con aquellas que han logrado mantener altas tasas de inversión privada y crecimiento económico y una participación relativamente virtuosa en la economía global. Es muy claro, por un lado, que la pobreza extrema en México es un fenómeno rural endémico y persistente en el Sur profundo: Chiapas, Oaxaca, Guerrero, y zonas específicas de Michoacán, Veracruz y Puebla, en una situación virtualmente comparable al África subsahariana o a Haití; además, refractaria a un voluminoso gasto social en subsidios. ¿Por qué? En paralelo, la pobreza (en su concepto amplio) crece y se concentra virulenta y notablemente en el Estado de México. ¿Por qué?

Inquieta que las divergencias entre las entidades federativas exitosas y las rezagadas en combatir la pobreza se ahonden, lo que al parecer ocurre dado que hay correlaciones significativas entre los estados que han logrado reducirla más ampliamente, y aquellos que observan los menores niveles de incidencia.

Urge un análisis multivariado sobre las causas y contextos de la pobreza, así como de determinaciones mutuas con distintos factores, condiciones y procesos. Por ejemplo, se antoja necesario analizar las influencias recíprocas de la  pobreza con los niveles relativos y absolutos de población rural dedicada a actividades primarias, urbanización, tasas de fecundidad, estructura y nivel de actividad ecónómica en cada estado, calidad y cobertura del sistema educativo, productividad y capital humano, seguridad,  distribución de la población en el territorio,  condiciones ecológicas y fisiográficas, y evolución y situación agrarias.

No obstante, de manera muy preliminar, deben destacarse muy altas correlaciones entre la pobreza extrema y el porcentaje de población rural y dedicada a actividades primarias (fundamentalmente agropecuarias) en cada entidad federativa. Igualmente, es muy importante la correlación entre pobreza extrema y la simple cantidad absoluta de población ocupada en el sector primario. Esto no sorprende, y sólo evidencia el hecho de que el desarrollo económico y el desarrollo humano en México y en el mundo están en función positiva de los niveles de urbanización. Las razones podrán encontrarse en la muy baja productividad de las actividades agropecuarias de subsistencia que prevalecen en los estados más pobres. Ahí, condiciones ecológicas impiden una intensificación apreciable, y por tanto, una elevación de los ingresos tal, que permita a la población  escapar de la trampa intergeneracional de la pobreza extrema rural. O sea, no es posible pensar en una reducción significativa de la pobreza extrema sin acelerar la migración de numerosas comunidades rurales y su inserción productiva en la vida urbana.

En cuanto al papel de variables ambientales en el contexto de la pobreza y viceversa, es relativamente sencillo obtener algunas conclusiones también muy preliminares pero no desprovistas de interés; esto es, de la relación entre pobreza y pérdida o recuperación de ecosistemas forestales. La pobreza extrema se correlaciona intensamente con la deforestación a escala de entidades federativas, así como con el número de localidades rurales y ocupación de la población en el sector primario. Parece claro que una escasa urbanización, prevalencia de economías rurales de baja productividad, la cantidad y  dispersión de población en el campo tienen la capacidad de explicar en una medida significativa no sólo la pobreza extrema, sino también los procesos de deforestación.

Los comentarios están cerrados.

A %d blogueros les gusta esto: