Acorralar a la ganadería

La ganadería ocupa el 30% de la superficie del planeta. En México detenta 60% del territorio nacional y contribuye con sólo el 0.7% del PIB, además de ser (en su modalidad extensiva o de pastoreo) el principal vector de deforestación y destrucción de la biodiversidad, especialmente en los trópicos. Es responsable del exterminio de más del 90% de las selvas tropicales húmedas del país, desde el sur de Tamaulipas hasta Chiapas y Campeche. Además, la ganadería contribuye en el mundo con casi la quinta parte de las emisiones totales de Gases de Efecto Invernadero (GEI), y en México, con un 8%.

La Reforma Agraria privilegió el uso ganadero  de la propiedad rural, acoplada a grandes programas de desmonte para su expansión. En su modalidad intensiva o de plantas de engorda (a base de  granos y otros forrajes), la ganadería significa un agudo foco de contaminación del agua, y de difusión de compuestos que degradan la calidad del aire, así como de micro-organismos patógenos. Ello, además de ser una práctica cruel de confinamiento animal. En México, el gobierno subsidia a los ganaderos (de pastoreo extensivo), otorgándoles más de 7,000 millones de pesos anuales (PROGAN) como apoyo e instrumento de fomento, por el simple hecho de ser ganaderos.  (Bueno, a los agricultores el gobierno les regala más de 14,000 millones de pesos por año a través de PROCAMPO).

La producción de carne vacuna para alimento humano es algo terriblemente ineficiente desde el punto de vista energético y de uso de la Productividad Primaria Neta de la Tierra; lo cual se refleja claramente en México en los Índices de Agostadero oficiales (hectáreas/animales). Es imposible física y espacialmente generalizar  su consumo. Cada potrero ganadero implica la pérdida de ecosistemas invaluables, y aumentar la productividad en órdenes de magnitud es biológicamente imposible. Urge plantear estrategias de contención territorial de la ganadería en el marco de una política de Deforestación Cero, así como de regulación ambiental y  sostenibilidad  tanto para sus  formas intensivas o plantas de engorda, como en su forma extensiva o de pastoreo.

En plantas de engorda es preciso introducir normatividad oficial ecológica (NOM-ECOL) para selección de sitios;  planes de manejo de nutrientes; muestreo de aguas subterráneas y descarga cero de aguas residuales; diseño de lagunas de oxidación protegidas con geo-membranas y manejo de lodos; composta y  biodigestión de excretas y generación de electricidad con metano; ferti-irrigación de tierras agrícolas adyacentes;  retención de olores y micro-organismos; control de emisiones de amoniaco y de ácido sulfhídrico; y cinturones de amortiguamiento con vegetación natural.

Para la ganadería extensiva o de pastoreo es vital inducir el pastoreo regenerativo sostenible con rotación de potreros; sistemas silvo-pastoriles con conservación de manchones existentes de bosque y humedales; manejo de sucesión vegetal; distribución de árboles nativos en potreros; corredores biológicos  de conectividad entre remanentes de ecosistemas;  cercas vivas;  protección y cercado de cauces de ríos y de vegetación riparia; y acondicionamiento de cruces de ríos y arroyos.

Todo esto puede lograrse terminando con los subsidios de PROGAN y reorientándolos como Pagos por Servicios Ambientales; y a través de normatividad específica,  Ordenamiento Ecológico del Territorio,  y de zonas de amortiguamiento de Áreas Naturales Protegidas. Desde luego, la inspección y la vigilancia son elemento esencial, y tendrá que dotarse de los medios necesarios  a la PROFEPA.

La reducción de emisiones de GEI en la ganadería es una prioridad, por medio de captura de carbono en suelos, modificación genética, cambio de dietas, ferti-irrigación, reducción de fertilizantes químicos en la producción de plantas forrajeras, y biodigestión y generación de energía renovable.

En todo caso, será inevitable limitar la expansión del consumo de carne de res, y promover nuevos patrones de consumo sostenibles y saludables.

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http://eleconomista.com.mx/columnas/columna-especial-empresas/2016/01/29/acorralar-ganaderia

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