Triunfo de la Ciudad, salvar al planeta

La sustentabilidad depende de que la mayor proporción posible de  población viva en ciudades, preferentemente, en grandes ciudades densas y compactas. Esto puede ofender o desconcertar a muchos. Pero, dado que seremos 10 mil millones de habitantes en el mundo (150 millones en México) al 2050, todos deseando niveles de vida decorosos, la concentración demográfica en metrópolis es condición necesaria para transitar por el siglo XXI sin desquiciar radicalmente al planeta. Esto es, sin acaparar la totalidad de la Productividad Primaria Neta del territorio aniquilando al resto de las especies, y sin exterminar masivamente a los ecosistemas naturales y a la biodiversidad. Metrópolis densas y compactas son la única opción para ofrecer vida digna, equipamiento y servicios eficientes a la población, para construir tejido social y cívico, y para elevar la productividad y generar ingresos razonables cortando los mecanismos de transmisión intergeneracional de la pobreza extrema (fenómeno eminentemente rural).

La evidencia de tal imperativo urbano es ya abundante y elocuente. Desde Jane Jacobs  (The Economy of Cities), hasta Edward Glaeser (The Triumph of the City), y William Meyer (The Environmental Advantages of Cities), pasando por casi todos los teóricos institucionalistas del desarrollo (North, Landes, Acemoglu, Robinson), y también de la Transición Forestal como Mather y Needle. El hecho es que habiendo alcanzado una escala demográfica colosal y ante las expectativas indeclinables de personas y familias por una vida materialmente confortable, lo más eficiente y racional es contener grandes volúmenes de población en espacios densos, compactos y diversos. Su dispersión suburbana y rural es catastrófica. La densidad hace que el costo per cápita de la infraestructura de energía y educación, así como de servicios públicos se reduzca, y que sea económicamente viable colectar residuos y aguas residuales, tratarlos y reusarlos. Minimizar la huella ecológica (emisiones, agua, territorio) per cápita sólo es posible en ciudades densas y verticales, al igual que la sustitución del transporte automotor individual por el transporte público o por medios no motorizados (caminar, andar en bicicleta). El consumo de energía per cápita, y por tanto las emisiones de gases de efecto invernadero son una función inversa de la densidad urbana; ahí están los ejemplos contrastantes entre ciudades asiáticas y europeas, y las norteamericanas, así como entre las zonas centrales de las urbes y los suburbios o ex-urbios.

La densidad y la concentración demográfica hacen posible abrir espacios para parques y áreas públicas. Pero más importante, liberan territorio y facilitan la conservación de la biodiversidad y del paisaje, y conceden a la sociedad acceso y disfrute de la naturaleza en grandes Áreas Naturales Protegidas. Esto va de la mano de la innovación tecnológica en una agricultura moderna y altamente productiva (producción por hectárea), y desde luego de la biotecnología. El reto es producir más alimentos en el menor espacio territorial y con los menores recursos posibles, lo cual es antinómico de las explotaciones agropecuarias extensivas, tradicionales (hay excepciones), o de subsistencia.

La densidad urbana hace factibles también no sólo economías de espacio, sino enormes economías de escala y de proximidad, el intercambio y la difusión de nuevas ideas y tecnologías, la construcción de redes sociales y de capital social, y el desarrollo de actividades cívicas, así como la tolerancia y la diversidad. Parafraseando a Edward Glaeser, vivir en un suburbio arbolado y rodeado de bosque y jardines puede mostrar nuestro agrado por la naturaleza, pero es una impostura; el verdadero compromiso con ella y con la sustentabilidad se expresa sólo viviendo en la ciudad central, en altas densidades y con acceso cercano, no motorizado o en transporte público a nuestros destinos y actividades.

A México le urge asumir y consolidar el Triunfo de las Ciudades.

http://eleconomista.com.mx/columnas/columna-especial-empresas/2016/02/25/triunfo-ciudad-salvar-planeta

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1 Respuesta

  1. OTRA MANERA DE SALVAR AL MUNDO Si eres administrador o visitante de este sitio, posiblemente te encuentras entre quienes, por vocación, se ocupan de buscar soluciones a los problemas ambientales y sociales de nuestras comunidades. Tal vez escribes o haces películas sobre el tema, o participas en algún proyecto o grupo de presión u opinión. Tu labor es fundamental para la difusión de ideas y la toma de decisiones. No obstante todas esas buenas acciones, el deterioro del ecosistema y la conflictividad humana siguen aumentando peligrosamente. Nosotros queremos dar nuestro aporte con una idea novedosa que pensamos pudiera contribuir a acelerar la implementación de cambios esenciales para prevenir el colapso de la humanidad, científicamente pronosticado. Se trata de diseñar una ciudad ideal, la cual posea todas las características de infraestructura y organización correspondientes a la sociedad sostenible que deseamos para nosotros y nuestros descendientes. Esta urbe, presentada en forma de maquetas, series animadas, largometrajes, video juegos y parques temáticos a escala real, serviría de modelo a seguir para generar cambios positivos en nuestros asentamientos humanos a escala global. Creemos que es indispensable dar más importancia a la presentación de modelos perceptibles por los sentidos, lo cual puede generar un impacto mucho mayor que la teoría por sí sola. Te advertimos que el modelo de sociedad que tenemos en mente difiere radicalmente, en algunos aspectos cruciales, del tipo de organización humana al que nos hemos acostumbrado durante siglos, pero estamos seguros de que solo cortando de raíz unas cuantas malas costumbres instauradas a fuerza de la manipulación de sectores económicos, religiosos y políticos, podríamos tener alguna esperanza de futuro. Si te interesa este proyecto, te esperamos en nuestro sitio web https://elmundofelizdelfuturo.blogspot.com/ donde estamos trabajando en ese sentido. Atentamente, César Emilio Valdivieso París P.D. Excelente artículo amigo Gabriel.

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