TRÁFICO EN LA CIUDAD, Leninismo urbano

¿Por qué ha aumentado notablemente el tráfico vehicular en la Ciudad de México? El tráfico es en realidad la manifestación de decisiones económicas, de demanda por kilómetros recorridos en automóvil. Se comporta como un bien económico normal. Es una función de los beneficios percibidos por el consumidor frente a  precios o costos marginales de cada kilómetro recorrido. Los primeros incluyen movilidad o accesibilidad requerida o esperada, que depende de la oferta de infraestructura vial, y del marco espacial o  localización de actividades (trabajo, estudio, recreación) con respecto a nuestra residencia. También, incorporan confort (relativo a otras opciones de transporte), privacidad, y  estatus socioeconómico, así como el beneficio de amortizar utilitariamente el costo fijo de la compra del auto.

Los costos incluyen a la gasolina de acuerdo a precios y rendimiento energético del vehículo, el tiempo (relativo a opciones públicas) invertido en el viaje, y el costo del uso de vialidades (que es cero, excepto en vías elevadas de cuota). Estos costos son privados, pero hay otros costos que son externos al automovilista, y que paga de alguna forma u otra la sociedad: calentamiento global, contaminación,  impactos en la salud, saturación de infraestructura vial, accidentes, inversiones en infraestructura vial, pérdida de horas hombre y menor productividad, distorsiones en la estructura y ocupación del espacio urbano, deshumanización y deterioro  escénico de calles y avenidas.

Aunque  en ocasiones no lo parecemos, somos racionales, tratamos de maximizar nuestra utilidad de acuerdo a la diferencia entre los beneficios y los costos de usar medios motorizados de movilización privada. Y esta conducta individual, generalizada, conlleva saturación y congestión crecientes, en el escenario de un espacio físico por definición restringido, una estructura y funcionalidad urbana que privilegia al transporte privado, mayores ingresos y precios más accesibles de los vehículos,  y de preferencias sociales muy intensas que los favorecen.

El tráfico ha aumentado en la Ciudad por una gasolina muy barata (en relación a la mayoría de los países civilizados); mayor oferta vial a través de autopistas urbanas que reducen costos a corto plazo de movilización en auto privado (la oferta crea su propia demanda: tráfico inducido que en poco tiempo restablece la congestión a niveles y alcances mayores); número creciente de estacionamientos en centros comerciales, oficinas y viviendas; degradación de los sistemas de transporte público (metro, microbuses); riesgos mortales para la movilidad no motorizada (bicicletas y peatones) por impunidad de motoristas y microbuses, y falta de infraestructura especializada; deterioro humillante del espacio público asociado a la movilidad colectiva (ambulantaje, basura y pestilencia en paraderos del Metro y microbuses); gratuidad en el uso de vialidades; inseguridad; una ciudad cada vez más extensa, de menor densidad y desbordada con un patrón territorial suburbano y horizontal que separa orígenes y destinos y  obliga a viajes más largos; mayor masa salarial y poder adquisitivo; eliminación de carga fiscal (tenencia) y reducción en el precio relativo de los vehículos; y, relajamiento y corrupción en regulaciones  de emisiones contaminantes y en restricciones asociadas a la circulación.

Las soluciones son obvias: severo carbon tax a las gasolinas; tenencia; mejora sensible del espacio público y reforma profunda en sistemas de transporte colectivo; desarrollo urbano más denso, vertical y con mezcla de usos; cobros por circulación en ciertas zonas y vialidades; infraestructura adecuada para peatones y bicicletas; limitación o eliminación de estacionamientos; seguridad; y, regulaciones ambientales muy estrictas de emisiones y circulación. Sin embargo, no lo aceptaríamos, es muy impopular, no hay liderazgo ni capacidad deliberativa en el gobierno. Pero, los costos del tráfico pueden llegar a ser tan altos, que cambiaremos autónomamente nuestras conductas de localización y movilidad (empieza a ocurrir), y lo demandaremos. ¿Leninismo urbano? ¿Entre peor, mejor? ¿Agudizar contradicciones?

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