La CNTE y las FARC

Las FARC asolaron a Colombia desde los años 60´s del siglo pasado. La CNTE y su claque han depredado a Oaxaca desde los años 70´s, y más recientemente a Guerrero y Chiapas; los estados más pobres del país y con los peores niveles educativos. Su estrategia de subversión y poder ha tenido como núcleo el control de la educación pública a través de  escuelas, plazas, rentas y privilegios, en sinergia con la movilización permanente y la extorsión política para extraer rentas crecientes al Estado, y con una actividad guerrillera periférica latente o activa a través del EPR y el ERPI. Así ha sido  desde su nacimiento, por cierto, décadas antes de la Reforma Educativa (recordemos el sitio de Oaxaca en 2006, y continuos  y sistemáticos desmanes y delitos).

 

En contraste, las FARC centraron su proyecto subversivo y revolucionario claramente en la vía militar, inspiradas en la Revolución Cubana y en el contexto de la Guerra Fría. Tejieron originalmente un frente político  de apoyo y legitimidad, y más tarde, entraron en lucrativa sociedad con el narcotráfico, lo que les permitió un financiamiento abundante. El Estado Colombiano se vio desbordado por la violencia, y de hecho perdió el control de territorios importantes a manos de las FARC, principalmente  en el sur del país, en el Magdalena medio y en la frontera con Venezuela. La reacción de auto-defensa ante el vacío fue el surgimiento de sangrientas y poderosas organizaciones paramilitares. Un virtual empate técnico entre los beligerantes se rompió durante la eficaz reconstrucción y contraofensiva policial y militar emprendida por el gobierno de Uribe, que legitimó al Estado colombiano y puso contra las cuerdas a las FARC. Esto abrió la puerta al proceso negociador, y a la paz, recientemente firmada por el Presidente Santos.

 

En México, al parecer, el Estado ha decido ceder frente al desafío de la CNTE, lo que  lleva (especialmente a los oaxaqueños) a experimentar con el mundo de Hobbes (el estado de naturaleza, sin Estado). Uno quisiera pensar que se trata de un repliegue táctico, en el contexto de una estrategia inteligente diseñada para hacer viable la Reforma Educativa ante la predecible respuesta de la CNTE. (Aterra imaginar otra cosa).

 

Las motivaciones de la CNTE no son la calidad de la educación ni sus contenidos o programas. Es un proyecto político de subversión y poder, que fue perforado en su línea de flotación por la Reforma Educativa, al despojarlos del  control de plazas, presupuestos, normales, escuelas y docentes,  fuente vital de financiamiento, suministros, logística y reclutamiento. Por ello la virulenta reacción que ha repercutido hasta la CDMX con una perspectiva guerrillera clásica de “guerra popular”. 

 

El caso de las FARC en Colombia ilustra cómo negociar con la CNTE desde una posición de debilidad y confusión es un callejón sin salida. Es un claro juego de estrategia; los costos de la Reforma Educativa son inaceptablemente altos para la CNTE; percibe la debilidad de su adversario, y que la probabilidad de una reacción enérgica y efectiva es pequeña.   Huele la  la sangre, y reconoce una oportunidad histórica para escalar su “lucha”.

 

Podrá ganarse tiempo antes de un desenlace final  y apaciguar de momento a la CNTE revirtiendo despidos y descuentos, concediendo rentas cuantiosas y  co-gobierno en el IEEPO y en Oaxaca, y liberando a líderes detenidos. También,  pactando la no aplicación de la Constitución y de la Ley bajo la justificación de una supuesta excepcionalidad socio-cultural, lo que equivaldría a aceptar una monstruosa premisa de condena y segregación  (sí, racista) a los niños de Oaxaca, Chiapas y Guerrero. Y catastrófico sería negociar una contra-reforma constitucional bajo la pura razón de la violencia, que sólo perpetuaría el problema CNTE. ¿Entonces?

 

https://www.facebook.com/GabrielQuadri/?ref=ts&fref=ts

http://eleconomista.com.mx/columnas/columna-especial-empresas/2016/07/07/cnte-las-farc

 

No hay comentarios

Agregar comentario

A %d blogueros les gusta esto: